En la historia reciente de Deportes Iquique, los ascensos desde Primera B no se explican solo en las rectas finales. En varios casos, el camino comenzó a marcarse desde las primeras fechas, incluso cuando los resultados iniciales no fueron brillantes. Arranques irregulares, cambios de entrenadores y goles repartidos forman parte de un patrón que se repite en los últimos cuatro regresos a Primera División.
El Clausura 1997 tuvo como conductor a Manuel Rodríguez Araneda, conocido como “El Guerrillero”. Ese equipo debutó con un triunfo 2–0 ante Rangers, con goles de Rodrigo Latorre y Héctor Vega, resultado que entregó confianza en un torneo que sería largo y exigente.
La segunda fecha dejó una postal imborrable: el empate 4–4 ante Linares, con doblete de Latorre, más anotaciones de Rubén Dundo y Juan Ferreri, en un partido que evidenció virtudes ofensivas y fragilidades defensivas. Luego llegó la derrota 1–2 frente a Santiago Morning, con gol de Dundo, y el empate 2–2 ante Ovalle, con tantos de Miguel Candía y nuevamente Dundo, cerrando las primeras cuatro jornadas con 5 puntos.

Sin ser un inicio arrollador, ese arranque permitió sostener una campaña regular que terminó con 33 puntos y el liderato del Clausura, suficientes para sellar el ascenso y consolidar un proceso que creció con el correr de las fechas.
El ascenso de 2008 tuvo una particularidad en la banca. La campaña fue iniciada por José Sulantay, junto a Rodolfo Dubó, mientras que el tramo final y el ascenso fueron concretados por Horacio Rivas. En cancha, el equipo comenzó con un 3–1 sobre San Marcos de Arica, con goles de David Córdova, Alejandro Vrsalovic y uno de Marcelo Corrales, mostrando solidez desde el arranque.
Luego vinieron el 0–0 ante Puerto Montt, el 2–2 frente a Santiago Wanderers, con goles de Alejandro Vrsalovic y Edson Puch, y el 1–1 ante Lota Schwager, nuevamente con Córdova como protagonista. Con 7 puntos en cuatro fechas, Iquique se mantuvo en la pelea y terminó alcanzando el ascenso tras imponerse a Coquimbo Unido en el Duelo de Campeones, definido por penales luego de un 3–3 global, con el recordado lanzamiento convertido por Rubén Taucare.

El torneo 2010 volvió a mostrar un proceso con matices. El inicio estuvo a cargo de Gustavo Huerta, mientras que el ascenso fue logrado bajo la conducción de José Miguel Cantillana. El arranque incluyó el 1–1 ante San Marcos de Arica, con gol de Marco Olea, el 2–0 sobre Coquimbo Unido, con tantos de Juan Manuel Cobelli e Iván Guillauma, y la derrota 2–3 frente a Curicó Unido, con goles de Cobelli y Fernando Martel.
Ese comienzo irregular no impidió el despegue. El triunfo 3–1 ante Copiapó, con goles de Néstor Contreras, Frank Carilao y Rodrigo Núñez, marcó un punto de inflexión en una campaña que terminaría con Iquique campeón de Primera B, confirmando que el ascenso también se construye corrigiendo sobre la marcha.

El proceso más reciente, en 2023, tuvo a Miguel Ponce como director técnico. El equipo arrancó con una goleada 3–0 sobre Antofagasta, con Steffan Pino y doblete de Álvaro Ramos, siguió con el 3–2 ante San Marcos en Arica, con goles de Mathías Pinto, Pino y Ramón Fernández, y luego venció 3–2 a San Luis, con anotaciones de Ramos, Diego Orellana y Joaquín Moya.
El empate 0–0 frente a Barnechea cerró un inicio de 10 puntos en cuatro fechas, impulso decisivo para sostener la campaña y alcanzar el ascenso vía liguilla. Cuatro ascensos, cuatro arranques distintos, pero una misma enseñanza: en la historia reciente de Iquique, el camino de regreso casi siempre empezó a trazarse desde el inicio.

















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